Huelga en el sector hotelero de Mérida: explotación laboral en hoteles de lujo
- chaksaastal
- 9 feb
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Por: Roberto Grajales.

La clase trabajadora del sector turístico en Mérida ha dado un paso al frente en defensa de sus derechos. En los últimos días, diversos hoteles de la ciudad han sido emplazados a huelga por sus empleados, quienes denuncian condiciones de explotación laboral que contrastan con las exorbitantes tarifas que estos establecimientos cobran a los turistas. Entre los hoteles involucrados destacan Los Aluxes, Hyatt, Fiesta Americana y Holiday Inn, donde las demandas de los trabajadores incluyen un aumento salarial del 30%, el pago de horas extras, el respeto a los días de descanso y el fin de la reducción arbitraria de propinas.
En el Hotel Los Aluxes, los trabajadores han iniciado un paro de actividades, colocando banderas rojinegras en las instalaciones. En el Hyatt, la huelga estaba programada para el 8 de febrero, pero las autoridades consiguieron una prórroga de una semana, lo que no disipa el malestar de los empleados que han sido obligados a aceptar condiciones indignas durante años. En tanto, las y los trabajadores han emplazado a huelga a los hoteles Fiesta Americana y Holiday Inn, evidenciando que esta problemática atraviesa todo el sector.
El trasfondo de este conflicto no es nuevo. La explotación laboral en el turismo de lujo es una constante en la industria hotelera. Mientras los visitantes pagan hasta 16 mil pesos por noche, los trabajadores reciben salarios mínimos, ven “rasuradas” sus propinas, trabajan jornadas extendidas sin remuneración y son obligados a aceptar “descansos solidarios”, una práctica eufemística que encubre despidos encubiertos o reducción de ingresos. En términos claros, los hoteleros maximizan sus ganancias sobre la base del trabajo precarizado de sus empleados.
Los datos confirman esta realidad. Según cifras oficiales, los mozos de hotel en México ganan en promedio 5,740 pesos al mes, con jornadas de más de 43 horas semanales. Esta situación ha sido denunciada en múltiples ocasiones, pero el sector empresarial ha sabido sortear las regulaciones mediante contratos temporales y la tercerización de empleados, lo que dificulta la organización sindical y permite eludir obligaciones laborales.
El levantamiento de los trabajadores hoteleros en Mérida es una muestra de que la paciencia de la clase trabajadora tiene un límite. La huelga no solo es una lucha por mejores condiciones laborales, sino un cuestionamiento profundo a un sistema económico que precariza a los trabajadores para enriquecer a unos pocos. La respuesta de los empresarios y del gobierno en los próximos días será crucial para determinar si esta movilización se traduce en conquistas reales o si, como tantas veces, la balanza se inclina nuevamente en favor del capital.
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