Clase, poder y precariedad en la ENES Unidad Mérida. UNAM
- chaksaastal
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Por Cayetano de Thiene
Dentro de los muros (simbólicos) de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) UNAM unidad Mérida, el discurso del humanismo universitario choca frontalmente con una realidad innegable: la polarización y fragmentación de la clase trabajadora. Resulta difícil concebir que en una misma institución convivan, de manera desigual, salarios mínimos y sueldos que superan los $50,000 MXN; para tratar de entender este fenómeno no basta con hablar de administración; debemos hablar de lucha de clases y de la reproducción de una hegemonía que asfixia al personal sindicalizado.
La unidad de la institución descansa en apariencias. En las entrañas de la institución vive una contradicción entre la base trabajadora (sindicalizados que deberían sostener la operatividad) y la burocracia de confianza, cuya función es el control político. La administración utiliza la "palabra empeñada" como herramienta de enajenación. Prometen cubrir necesidades y demandas mientras ejecutan un golpeteo constante para quedar bien con Ciudad Universitaria, financiando una aristocracia burocrática a costa de la base.
El materialismo histórico revela que el control de los medios de ascenso es clave para la dominación.
En la ENES, la movilidad laboral ha sido secuestrada. Tanto las plazas de Jefatura y Profesionista Titulado están ocupadas por personal comisionado, creando un "techo de cristal" que condena al trabajador al estancamiento. De la misma manera, se crean plazas para personal de confianza o, profesionistas sin funciones académicas realizando funciones administrativas, lanzando el mensaje de que el personal de base solo sirve para limpiar y vigilar. Un mensaje que desde la administración de la ENES se comparte con la academia y se replica en la aulas y cubículos docentes.
¿Dónde está quedando la educación para liberar al obrero? ¿Por qué no dejar que los obreros libres sean conscientes de sus facultades y las utilicen en bien de la institución y de la humanidad?
Una autoridad que ofende constantemente a la base trabajadora refleja el tipo de pensamiento que existe en su gobierno. Llamándonos huevones, buscan descalificarnos en busca de alguna reacción para justificar las violaciones del CCT.
La toma de posesión del nuevo director el 19 de febrero, consolida una estructura que impide que los trabajadores de base realicemos nuestras funciones para justificar la expansión de plazas de confianza, robusteciendo la hegemonía institucional.
Nosotros también somos comunidad universitaria.
A la comunidad estudiantil, al personal académico y a la rectoría de la UNAM:
Es hora de derribar el mito construido por la autoridad de la ENES Mérida. La comunidad universitaria no es solo la academia y el alumnado; la conformamos también los trabajadores sindicalizados de base, quienes hoy somos víctimas de la invasión de materia de trabajo y del desplazamiento de nuestras funciones.
El mito del gasto del presupuesto en el personal sindicalizado
La administración nos culpa del gasto en tiempo extra pagado en vigilancia e intendencia, pero esto es una consecuencia directa de su negativa a cubrir las plazas de base necesarias. Además, violan el acuerdo de pago, liquidando este concepto en solo 4 periodos anuales cuando el derecho exige el pago a la tercera quincena de haberse laborado.
La inoperancia estructural: Se nos utiliza como pretexto para cubrir las fallas de la autoridad. Mientras la administración nos relega, utiliza a estudiantes de Servicio Social para cubrir puestos de secretaria/o y oficial de servicios, o puestos y funciones de dicho personal precarizando tanto al trabajador como al estudiante.
Materia de Trabajo Secuestrada: No contamos con plazas estipuladas en el CCT que la autoridad ignora.
Cajera y Multicopista: Esenciales para el servicio directo a alumnos en trámites y materiales.
Laboratorios en el Olvido: Contamos con 6 laboratorios de vanguardia, (sin mencionar los del nuevo edificio) pero la ENES no tiene contratado a ningún laboratorista de base, poniendo en riesgo la seguridad y la calidad académica.
¡Basta de criminalizar a la base! No somos el obstáculo que la dirección les presenta; somos el pilar que debe sostener la escuela.
Exigimos, por el bien de la comunidad universitaria, el buen desempeño de la escuela y que se cubran las plazas de base y funciones de acuerdo con el CCT.
Exigimos el cumplimiento del compromiso para la cobertura de plazas en el nuevo edificio, así como las vacantes pendientes en Vigilancia y Auxiliar de Intendencia, indispensables para la seguridad y dignidad del espacio educativo.
Repudiamos la estigmatización del personal sindicalizado. La inoperancia que la comunidad estudiantil de la ENES ha evidenciado, revelando que tiene nombre y cargo… y no es el de los trabajadores sindicalizados.









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