top of page

El fenómeno del “marxismo” de internet

  • Foto del escritor: chaksaastal
    chaksaastal
  • hace 2 horas
  • 4 Min. de lectura

Por: Guillermo Uc.



Las contradicciones del capitalismo constantemente se agudizan y, como resultado, arrojan a una enorme cantidad de jóvenes a la miseria y a la incertidumbre sobre el futuro. Inevitablemente, estas condiciones llevan a la juventud proletaria a acercarse a las ideas del marxismo-leninismo, a querer formarse en ellas. Sin embargo, el capital es consciente de ello y utiliza una de sus herramientas de dominación ideológica, las redes sociales, no solo para monetizar con ello, sino también para introducir tergiversaciones burguesas entre las ideas del socialismo.


Ejemplo de ello es la inusitada cantidad de influencers que, bajo la careta de “marxistas” o “comunistas”, crean contenido para redes sociales, haciendo materiales audiovisuales cortos, visualmente llamativos, en donde la forma predomina por sobre el contenido, dirigidos específicamente a una masa juvenil poco acostumbrada al estudio disciplinado y, por ende, susceptible a consumirlos. No obstante, habría que preguntarse: ¿Quién financia la producción de esos materiales? ¿bajo qué intereses? ¿su contenido teórico está supervisado por alguna organización marxista-leninista? ¿o acaso responde a las interpretaciones individuales del intelectual que aparece frente a la cámara?


Una revisión rápida de esos reels, infografías y publicaciones en general nos da una respuesta nítida, pues lejos de encontrarse en ellas una teoría sólida, se pueden encontrar desviaciones teóricas graves, propias del oportunismo. Promoción del llamado “socialismo de mercado”, caracterización de China como país “socialista”, uso de categorías como “imperio”, “globalización”, “neoliberalismo”, apoyo político a la así llamada corriente del “socialismo del siglo XXI”, mezcolanza de chovinismo con parafernalia socialista, vulgarización de los elementos filosóficos del marxismo, etc. Además, con el objeto de presentarse como pensadores “novedosos” que desarrollan el marxismo, se inventan toda una serie de conceptos y categorías “novísimas”, pero vaciadas de contenido. Hay de todo, menos marxismo-leninismo serio.


Es importante reconocer los alcances que pueden llegar a tener las redes sociales cuando se les da un buen uso, principalmente por organizaciones que se encuentran en la lógica de la lucha por el socialismo-comunismo, como puede ser la difusión de campañas concretas, el combate a posiciones del oportunismo, etc. Pero un error grave, error que incluso es posible encontrar entre algunos camaradas, es pensar que las redes sociales son el espacio en el cual hemos de dedicar nuestro trabajo político o cuando se piensan como sustituto de la formación ideológica cotidiana y colectiva.


En sus Instrucciones para el estudio, Hermann Duncker expone la importancia del estudio en círculos, en sesiones dedicadas al estudio colectivo, siempre partiendo de un plan. Actualmente, tanto nuestro Partido como nuestra Juventud Comunista cuentan con planes y programas de estudio, seminarios, escuelas de cuadros, etc., elementos necesarios para la formación de sus militantes. Aquí no solamente es importante destacar el estudio colectivo, sino también la existencia de un plan, elaborado por instancias partidarias para asegurar que lo que se estudia, sea provechoso para el aprendizaje.


Cuando un joven que se acerca a las ideas del comunismo no tiene otra cosa más que lo que el influencer de turno le dice, basado en quién sabe qué, bajo el auspicio de quién sabe quiénes, ¿qué certeza se puede tener de que lo adquirido no es una tergiversación del comunismo? ¿Con quién confrontar las ideas, cuando son escupidas a través de una pantalla por un intelectual sin disposición al debate?


Hay quienes tratan de encontrarle lo “positivo” a esos materiales diversionistas, apelando a la supuesta utilidad o buena voluntad de sus creadores, dando a entender que sirven como “primer acercamiento al marxismo” para los jóvenes y, de esta manera, ser nosotros quienes los integremos a nuestras filas.


De ese argumento hay que decir dos cosas. En primer lugar, si bien el fenómeno de los influencers “comunistas” es demasiado reciente para extraer conclusiones definitivas, la experiencia acumulada hasta ahora puede indicar que los jóvenes que llegan por influjo de “marxistas” de internet, en algunos casos terminan tratando de introducir las ideas erróneas de éstos dentro de la organización, pugnando por reducir el trabajo, sobre todo de la Juventud Comunista, al ámbito de las redes sociales y rechazando las formas organizativas leninistas. Lo cual no es extraño, pues un lugar común entre estas personalidades de internet es la negación del Partido Comunista y su disciplina, asunto peligroso, pues objetivamente entraña la posibilidad de la creación de grupos y corrientes de opinión.


Además, ese argumento lo que pretende decir es que la Juventud Comunista debe esperar pasivamente a que estos influencers nos entreguen en bandeja de plata una cantidad periódica de nuevos reclutas, tratando de ocultar de manera sutil nuestras propias incapacidades para realizar el trabajo político en la vida real.


Si bien las redes sociales pueden ser una herramienta de difusión de ideas, éstas nunca serán una medida concreta de la influencia del Partido Comunista. No podemos pensar que la viralidad del contenido vaya a traducirse automáticamente en organización, pues la construcción de fuerza política real depende del trabajo cotidiano entre las masas, de la organización en los centros de trabajo y estudio, y de la formación colectiva de los militantes.


En lugar de enfocarnos en las redes sociales, en pensar que la mera agitación en redes es suficiente para acercar a las masas, en otras palabras, en querer convertirnos nosotros mismos en “influencers”, lo que nos corresponde es hacer agitación en las fábricas, en las escuelas, en los barrios, en armar círculos de estudio con jóvenes trabajadores, en organizar a nuestros compañeros en los centros de trabajo, etc., es decir, realizar la verdadera labor de un joven militante comunista.


No sabemos si el fenómeno de los influencers “comunistas” sea una moda pasajera o, según se agudicen las tensiones interimperialistas, la burguesía vaya a apostar más por ellos para confundir a la juventud proletaria. Lo cierto es que debemos blindarnos ideológicamente ante ellos y a nuestros camaradas, hacer más cotidianas las sesiones de estudio, discutir en colectivo los clásicos del marxismo-leninismo, emprender tareas organizativas entre las masas proletarias juveniles que nos permitan ser nosotros ese primer contacto de la juventud con las ideas del comunismo, y no personalidades de internet cuya agenda, a juzgar por sus análisis y posiciones, está determinada por los intereses del oportunismo.

 
 
 

Comentarios


Suscríbete

¡Gracias por tu suscripción!

  • Partido Comunista de México
  • FJC
  • El Machete
  • El Comunista

© 2023 por Chak Sáastal

bottom of page