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Justicia por mano propia

  • Foto del escritor: chaksaastal
    chaksaastal
  • 31 ene
  • 4 Min. de lectura

Por: Samuel Pech.



Hechos: Vecinos del municipio de Tekit, Yucatán, hicieron justicia por mano propia en contra de un joven apodado “El Wero”, a quien se le acusaba de dos delitos, el primero cometido en 2021 por haber asesinado a otro joven y el segundo también por homicidio en contra de una vecina del municipio la tarde del lunes 27 de enero, siendo detenido esa misma noche por agentes de la policía, y posteriormente interceptado por una multitud de personas para concretar el linchamiento, siendo éste, golpeado y quemado ante los ojos del pueblo.


Hay opiniones divididas sobre si el hecho de hacer justicia por mano propia fue o no correcto, pero lo importante es ir más allá de esta pregunta y poder plantearnos ¿Qué es lo que origina todo esto? ¿Cómo es que se llega a tal grado de descomposición social? ¿Para quién gobiernan nuestros gobernantes? Respondamos a estas preguntas.


Se comenta que este caso provino de un problema por drogas, y desde luego que este tema no podemos individualizarlo, es decir, esta problemática es general, es uno de los síntomas del capitalismo, no ha habido la voluntad por parte de ningún gobierno en arrancar este problema desde su raíz. La clase trabajadora recurre a las sustancias para evadir la cruda realidad a la que se enfrenta, un mundo de precarización y explotación donde las enfermedades, el desempleo, el hambre y, como consecuencia, el estrés, la ansiedad y la depresión son el resultado habitual. La falta de oportunidades, la incertidumbre laboral y la inestabilidad económica orillan a buena parte de nuestra clase social al consumo de estupefacientes que invariablemente generan dependencia, adicción y daños en la salud física y mental. Pero los gobiernos no plantean acabar con este negocio, porque además de ser rentable para la clase dominante, es necesario para mantener alejada a la población de la realidad en que vive.


Pero hay más problemas paralelos al anterior, y está el de la ineficiencia del sector salud en el tratamiento de personas con problemas psiquiátricos. No hay los centros de atención suficientes, no se destina un presupuesto congruente, el Estado no prioriza la salud mental de la población, y no lo van a hacer. Ya hasta salió el gobernador de Yucatán a decir en un comunicado que estos hechos se realizaron por ir en contra de los “valores del yucateco”, como si de un caso aislado y meramente moral se tratara. Quieren maquillar el problema fundamental, el cual es, que este sistema político y económico está en decadencia.


Este linchamiento es un indicador que manifiesta el hartazgo social ante la inoperancia de las autoridades que en teoría tienen el deber de impartir justicia en sus tres niveles, pero el poder legislativo le juega al reformismo, el poder judicial (por más que se reforme) es escaso y limitado para quien pueda pagarlo, y el poder ejecutivo solo sale a dar la cara cuando ya se cometieron las desgracias.


Los gobiernos hasta ahora, sean del color que sean (PRI, PAN o MORENA), no gobiernan para el pueblo trabajador, sino que gobiernan para proteger los intereses de la clase dominante, la burguesía. Esto es así en Yucatán y en toda la República. Lo vemos en sus proyectos, en sus leyes, en sus concesiones, en sus acuerdos, en sus programas, en sus políticas, en la acción y en la omisión de las autoridades. Todo se relaciona, la clase capitalista (burguesía o empresariado) sigue enriqueciéndose gracias al Estado (también de carácter burgués) mientras nosotros, la clase trabajadora, recibimos migajas.


Respondiendo a las tres preguntas fundamentales que planteé al inicio, el origen de todos estos problemas es el modo de producción capitalista y el sistema político que le sirve, el cuál desde hace mucho está en decadencia; y se llega a tal grado de descomposición social porque el Estado burgués crea las condiciones para mantener la explotación y así preservar y aumentar las riquezas de los grandes monopolios. Por eso decimos, como es evidente, que nuestros gobernantes trabajan para beneficiar a una clase específica, la clase burguesa, la poseedora de toda la riqueza extraída de la explotación asalariada. No gobiernan ni gobernarán para nosotros, la clase trabajadora.


Desearíamos que el caso de “El Wero” fuera el último de esa naturaleza, que no se tuviera que llegar a estos límites nuevamente, pero lo cierto es que pueden darse más y más situaciones similares mientras la burguesía y sus partidos estén en el Poder.


Empecemos a poner sobre la mesa la importancia de luchar por condiciones laborales dignas, la necesidad de organizarnos en nuestros centros de trabajo y estudio con nuestros compañeros, el apremio por democratizar los sindicatos ya existentes (impulsar asambleas y buscar logros para los trabajadores) y la urgencia de crear sindicatos de lucha verdadera contra la patronal. Empecemos a considerar el valor y el significado de tomar los espacios públicos y las calles para manifestarnos.


La solución está en ir arrebatando a la patronal los derechos y las condiciones que necesitamos, pero esa es una lucha que necesariamente tiene que ser colectiva. Es clave organizarnos como trabajadores, vecinos y estudiantes para plantear soluciones a los problemas inmediatos. Solo así podremos ir cosiendo el tejido social para arrancarle al Estado concesiones a nuestro favor, pero más importante, solo así tomaremos conciencia de nuestro papel histórico: destruir este sistema podrido y construir otro dirigido por los trabajadores y sectores populares. Solo entonces conoceremos la justicia, solo así la violencia dejará de ser el día a día, sólo así podremos disfrutar y vivir plenamente la realidad, una nueva realidad sin explotación, sin recurrir a sustancias nocivas. Solo teniendo un Poder obrero, campesino y popular podremos decir que estamos haciendo justicia por nuestra propia mano.


¡ALTO AL SISTEMA DE MUERTE!

¡ORGANÍZATE Y LUCHA!

¡TRABAJADORES DE TODO EL MUNDO, UNÍOS!

 
 
 

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